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Networking profesional: cómo crear tu red de contactos antes, durante y después del máster

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Hacer networking no consiste en acumular contactos en LinkedIn ni en pedir ayuda cuando aparece una oferta de empleo. Consiste en construir relaciones profesionales basadas en la confianza, el aprendizaje y la reciprocidad. Un máster puede acelerar este proceso al reunir en un mismo entorno a estudiantes, docentes, directivos y profesionales de diferentes sectores. Sin embargo, para aprovecharlo, conviene empezar antes del primer día de clase y mantener las relaciones después de graduarse.

¿Qué es el networking profesional y por qué importa en un máster?

El networking profesional consiste en crear y mantener relaciones profesionales de confianza que permitan compartir conocimientos, experiencias, información y oportunidades. No consiste en acumular contactos en LinkedIn ni en conocer al mayor número posible de personas.

Una red útil se construye progresivamente. Puede incluir compañeros de trabajo y estudios, antiguos responsables, clientes, proveedores, docentes, profesionales de otros sectores o personas con intereses profesionales similares.

Su importancia aumenta cuando se busca cambiar de empresa, acceder a nuevas responsabilidades o conocer mejor un determinado sector. Una conversación con otro profesional puede servir para descubrir qué competencias demanda una posición, comprender cómo funciona una compañía o conocer oportunidades que todavía no han llegado a los canales habituales de búsqueda de empleo.

El máster amplía las posibilidades de crear este tipo de relaciones porque reúne durante un periodo prolongado a personas con experiencias y objetivos diferentes. Un postgrado, además de ampliar conocimientos, puede incorporar al estudiante a un nuevo entorno profesional formado por compañeros, docentes y otros perfiles relacionados con su área de especialización.

El valor de esa red tampoco termina con la graduación. Las relaciones construidas durante la etapa académica pueden mantenerse durante años y evolucionar a medida que sus integrantes cambian de empresa, asumen responsabilidades o emprenden nuevos proyectos.

Por eso, espacios como el Student Experience & Network adquieren sentido dentro de la experiencia formativa: permiten extender las relaciones más allá de las clases y conectar la dimensión académica con otros espacios de interacción profesional.

¿Cómo hacer networking antes de empezar tu máster?

El networking puede comenzar antes del primer día de clase. Esta etapa sirve para definir qué quieres conseguir con tu red y preparar tu presencia profesional para que los nuevos contactos entiendan con claridad quién eres y hacia dónde quieres avanzar.

El primer paso consiste en revisar tu perfil profesional. Tu currículum y tus perfiles digitales deberían explicar de forma coherente tu experiencia, especialización y objetivos. Esto resulta especialmente importante cuando quieres utilizar el máster para cambiar de sector o asumir responsabilidades diferentes.

Trabajar la marca personal ayuda a ordenar ese posicionamiento. No implica crear una imagen artificial, sino identificar qué experiencia puedes aportar, qué conocimientos quieres desarrollar y en qué ámbitos quieres ser reconocido profesionalmente.

Antes de comenzar el programa, puedes preparar tu estrategia de networking siguiendo estos pasos:

  1. Define tu objetivo profesional: Piensa qué quieres conseguir durante y después del máster: cambiar de sector, acceder a un nuevo puesto, especializarte o ampliar tus oportunidades. Tenerlo claro te ayudará a identificar qué contactos pueden aportar nuevas perspectivas.  
  2. Actualiza tu presencia digital: Revisa especialmente tu perfil de LinkedIn para que refleje tu experiencia, competencias y objetivos actuales. Asegúrate de que cualquier persona que llegue a tu perfil pueda entender rápidamente quién eres y cuál es tu área profesional. 
  3. Identifica los perfiles que te interesa conocer: No se trata de elaborar una lista cerrada, sino de detectar compañeros, docentes, alumni o profesionales de sectores relacionados con tus intereses. Prioriza aquellos perfiles de los que puedas aprender o con los que compartas objetivos. 
  4. Prepara una presentación breve: Ten preparada una explicación de 20-30 segundos sobre tu trayectoria y tus objetivos. Por ejemplo: “Trabajo en marketing digital y empiezo el máster para ampliar mi visión estratégica y orientar mi carrera hacia puestos de mayor responsabilidad.” 
  5. Participa en los primeros espacios de contacto: Aprovecha grupos, actividades previas o encuentros para presentarte y conocer a tus futuros compañeros. Una pregunta sencilla como “¿Qué te llevó a elegir este máster?” puede ser suficiente para iniciar una conversación.    
  6. Establece una rutina de seguimiento: Después de un primer contacto, conecta en LinkedIn o retoma la conversación cuando exista un motivo. Puedes enviar un mensaje breve como “Ha sido un placer conocerte. Me pareció muy interesante lo que comentamos sobre el sector; seguimos en contacto.” 

También resulta útil aproximarse a la futura clase desde la curiosidad y no desde una perspectiva puramente instrumental. Tus compañeros pueden proceder de sectores, países y funciones diferentes. Conocer esas trayectorias ayuda a identificar intereses compartidos y oportunidades para aprender de experiencias distintas.

Quienes proceden de ámbitos como el Grado en Marketing y Comunicación Digital pueden aplicar conocimientos relacionados con comunicación y audiencias a su propio posicionamiento profesional. La lógica, en cualquier caso, es válida para perfiles de finanzas, tecnología, operaciones, recursos humanos o dirección.

Aquí también entran en juego principios propios de las relaciones públicas: escuchar, comunicar de manera adecuada y construir relaciones sostenidas en el tiempo. El objetivo antes del máster no debería ser conseguir favores, sino llegar preparado para establecer relaciones de calidad.

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¿Cómo aprovechar el networking durante el máster?

Durante el máster se concentra una gran cantidad de oportunidades para ampliar la red. Clases, trabajos en grupo, actividades, encuentros profesionales y conversaciones informales permiten conocer cómo trabajan otras personas y qué pueden aportar.

Los compañeros son una parte especialmente importante. En programas como un MBA o un Máster en Management, los trabajos conjuntos permiten observar capacidades que difícilmente aparecen en un perfil profesional: liderazgo, organización, responsabilidad, capacidad analítica o respuesta ante situaciones de presión.

Esto significa que hacer networking durante el máster empieza por algo sencillo, ser un buen compañero de trabajo. Cumplir compromisos, escuchar otras perspectivas, aportar conocimientos y ayudar a resolver problemas construye reputación dentro del grupo.

Conviene aprovechar también otros momentos:

  • Antes de un evento: consulta quién participa y qué temas se abordarán.
  • Durante la actividad: prioriza conversaciones relevantes frente a intentar conocer a todo el mundo.
  • Después: conecta con aquellas personas con las que hayas mantenido una conversación significativa.
  • En los trabajos de grupo: colabora con perfiles diferentes a los habituales.
  • Con los docentes: plantea preguntas relacionadas con su experiencia y área de conocimiento.
  • En actividades extracurriculares: participa en iniciativas que permitan conocer alumnos de otros programas.

La calidad de las conversaciones suele ser más importante que su cantidad. Una pregunta específica sobre un proyecto, un cambio sectorial o una experiencia profesional puede generar una interacción mucho más útil que una presentación genérica.

Los eventos con empresas también ofrecen oportunidades para comprender qué perfiles buscan las organizaciones. En este contexto aparece el employer branding, mediante el que las compañías trabajan su posicionamiento como lugares para desarrollar una carrera profesional.

En programas especializados, la red también permite conectar conocimientos técnicos con otros perfiles empresariales. Un estudiante del Máster en Business Analytics & IA, por ejemplo, puede relacionarse con profesionales procedentes de marketing, finanzas, consultoría u operaciones. Estas conexiones ayudan a comprender cómo se utilizan los datos en diferentes áreas del negocio.

Una práctica sencilla consiste en llevar un registro personal de los contactos más relevantes. No hace falta crear una base de datos compleja. Basta con anotar quién es la persona, dónde la conociste, qué intereses compartís y cuándo tendría sentido volver a contactar.

¿Cómo mantener tu red de contactos después del máster?

Una de las partes más difíciles del networking comienza precisamente cuando termina el máster. Desaparecen las clases semanales y las conversaciones dejan de producirse de forma espontánea. Si no existe cierta continuidad, muchas relaciones terminan debilitándose.

Mantener una red no significa escribir constantemente a todos tus contactos. Consiste en mantener vivos los vínculos que realmente tienen sentido.

Una forma práctica de organizar el seguimiento es hacerlo por etapas:

  1. Durante las primeras semanas: conecta con compañeros, docentes y profesionales con los que hayas construido una relación relevante. Si todavía no los tienes incorporados a tu red profesional, este es un buen momento para hacerlo.
  2. Durante los primeros meses: comparte información útil, felicita cambios profesionales y participa en encuentros de antiguos alumnos. También puedes retomar conversaciones relacionadas con proyectos o intereses que surgieron durante el máster.
  3. A medio plazo: mantén conversaciones periódicas con los contactos más próximos y ofrece ayuda cuando puedas aportar valor. Recomendar una oportunidad o poner en contacto a dos profesionales puede fortalecer una relación.
  4. A largo plazo: revisa cómo ha evolucionado tu red e incorpora nuevas relaciones conforme cambien tus responsabilidades, sector y objetivos profesionales.

El principio más útil es la reciprocidad. Si únicamente contactas con otras personas cuando buscas trabajo o necesitas una presentación, la relación puede percibirse como interesada. Compartir información, ofrecer ayuda o facilitar conexiones genera un vínculo más equilibrado.

No todos los contactos necesitan la misma frecuencia. Con algunas personas puede ser natural hablar cada pocas semanas y con otras una o dos veces al año. Lo importante es que exista una razón real para retomar la conversación.

También puedes utilizar contenidos profesionales para mantener visibilidad. Publicar una reflexión sobre tu sector, comentar un estudio o compartir un proyecto permite mostrar cómo evoluciona tu experiencia. De esta manera, la marca personal continúa desarrollándose después de la etapa académica.

La red creada durante el máster puede adquirir incluso más valor con el paso del tiempo. Un compañero que hoy ocupa una posición técnica puede convertirse en responsable de un departamento dentro de unos años. Otro puede crear una empresa, cambiar de sector o trasladarse a otro país. El networking debe entenderse desde una perspectiva de largo plazo.

¿Qué tipos de networking existen y cuál te conviene más?

No todas las relaciones profesionales cumplen la misma función. Herminia Ibarra y Mark Hunter plantearon en el Harvard Business Review una clasificación que diferencia entre networking operativo, personal y estratégico.

El networking operativo está relacionado con las personas necesarias para desarrollar correctamente el trabajo actual. Incluye compañeros, responsables, colaboradores, proveedores u otros profesionales implicados directamente en los proyectos.

Durante un máster, esta modalidad aparece de forma natural en los trabajos de grupo. Coordinar entregas, repartir responsabilidades y resolver problemas con compañeros permite desarrollar relaciones similares a las que se establecen en el entorno profesional.

El networking personal amplía la red más allá del entorno inmediato. Puede incluir profesionales de otras compañías, antiguos compañeros, asociaciones, comunidades especializadas o contactos que ofrecen nuevas perspectivas sobre la carrera.

Esta modalidad resulta especialmente útil cuando se quiere cambiar de sector, descubrir otras funciones o conocer experiencias profesionales diferentes. Los eventos, comunidades de antiguos alumnos y encuentros sectoriales pueden facilitar su desarrollo.

Por último, el networking estratégico conecta al profesional con personas capaces de aportar una visión más amplia del negocio y del sector. Aquí pueden encontrarse directivos, especialistas de otras áreas, emprendedores o profesionales que participan en decisiones y proyectos diferentes a los propios.

No es necesario elegir un único tipo. Una red equilibrada combina los tres:

  • Operativo
  • Personal
  • Estratégico

Tipo

Objetivo

Ejemplos durante el máster

 

Operativo

 

Mejorar el trabajo actual

 

Compañeros, equipos y docentes

 

Personal

 

Ampliar perspectivas

 

Alumni, asociaciones y eventos

 

Estratégico

 

Comprender el negocio y abrir nuevas vías

 

Directivos, expertos y profesionales de otros sectores

 

¿Qué errores evitar al hacer networking profesional?

El error más frecuente consiste en entender el networking como una búsqueda inmediata de oportunidades. Escribir a una persona únicamente para solicitar un empleo, una recomendación o una presentación sin que exista una relación previa puede generar el efecto contrario al deseado.

Otro problema es priorizar cantidad frente a calidad. Tener miles de contactos digitales aporta poco si no existe ninguna relación real con ellos. Una red más pequeña formada por personas que conocen tu trabajo puede resultar mucho más útil.

Entre los errores que conviene evitar destacan:

  • Contactar únicamente cuando necesitas algo
  • Enviar mensajes genéricos
  • Hablar únicamente de ti
  • Descuidar tu perfil digital
  • Limitar la red a tu sector o empresa
  • Buscar únicamente perfiles de alta dirección
  • No hacer seguimiento
  • Forzar una frecuencia artificial

También conviene evitar una visión excesivamente calculada de las relaciones. El networking funciona mejor cuando existe interés por conocer la experiencia de otras personas y cuando ambas partes pueden obtener algún tipo de valor, aunque este no sea inmediato.

El máster ofrece un entorno especialmente adecuado para practicar esta forma de relacionarse porque permite conocer a las personas durante un periodo prolongado y observar cómo trabajan. La confianza se construye mediante experiencias compartidas, no únicamente intercambiando datos de contacto.

Por eso, una estrategia de networking profesional puede comenzar antes de iniciar el máster, intensificarse durante la formación y mantenerse durante toda la carrera. Preparar la presencia profesional, participar activamente, cuidar las relaciones y aportar valor a la red convierte los contactos en un recurso para aprender, detectar oportunidades y avanzar hacia posiciones de mayor responsabilidad.

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